miércoles, 8 de marzo de 2017

Reseña: 'Momo'

Autor: Michael Ende

Obra: Momo

Editorial: Alfaguara

Año de publicación: 1973 [de esta edición 2007]

Número de páginas: 288

Idioma original: Alemán

Resumen: Momo es una niña con un don muy especial: sólo con escuchar consigue que los que están tristes se sientan mejor, los que están enfadados solucionen sus problemas o que a los que están aburridos se les ocurran cosas divertidas. De repente, la llegada de los hombres grises va a cambiar su vida. Porque prometen que ahorrar tiempo es lo mejor que se puede hacer, y pronto nadie va a tener tiempo para nada. Ni siquiera para jugar con los niños. Momo es la única que no cae en la trampa, y con la ayuda de la tortuga Casiopea y del maestro Hora, llevará al lector a una aventura fantástica llena de enseñanzas sobre la amistad, la bondad y el valor de las cosas sencillas. En definitiva, sobre lo que de verdad nos hace felices.

Michael Ende fue un autor alemán creador de obras tan emblemáticas como La historia interminable y esta novela: Momo. Su padre, el pintor surrealista Edgar Ende, le transmitió su rica visión de la realidad y una completa educación artística y humanística. Ende creció con el nacionalsocialismo y padeció la tragedia de la guerra, experiencias que contribuyeron a afianzar el anhelo de belleza, humanidad y armonía que refleja en su mundo de fantasía. Estudió en la Escuela de Teatro de Cámara de Munich y fue actor profesional y crítico de cine. Sus novelas fueron galardonadas con los premios más prestigiosos al tiempo que se convertían en un impresionante éxito editorial y servían de base para películas de gran aceptación popular. Ende murió a los 65 años, el 29 de agosto de 1995 [Fuente Casadellibro.com].

Aunque esté clasificada dentro del género de la literatura juvenil, ya sabéis que yo soy contraria a pensar que hay libros según las edades, para mí hay libros según las almas. En este caso, Momo es un libro que se adapta al lector tenga la edad que tenga. Si eres un niño leerás un libro fácil, corto, fantasioso y muy entretenido; si eres adolescente apreciarás matices como una serie de valores (la amistad, la familia, la empatía, la satisfacción del trabajo bien hecho...); y si eres adulto encontrarás que es un libro con una fuerte crítica a la sociedad de masas. Si tuviera que comparar este "fenómeno" del libro que crece con su lector con otra obra tildada de infantil es posible que lo comparase con El Principito. En mi opinión es una novela que cada uno interpretará según sus vivencias, ya que está cargada de significados.

Los personajes son entrañables y tienen unas personalidades muy bien definidas. Cada uno tiene sus virtudes, sus defectos, sus peculiaridades y sus anécdotas; y es posible que encontremos en alguno de ellos una reminiscencia de nosotros mismos o de alguna persona a la que conozcamos.

La moraleja principal de la historia es que el tiempo es lo más valioso en la vida, y compartirlo con nuestros seres queridos es, precisamente, vivir. Además hay otras moralejas, pero esta es la que más me ha calado.

Me ha parecido muy interesante la crítica social a la sociedad de masas consumista, ya que el autor reflexiona sobre que, cuanto más tiempo queremos ahorrar y más corremos, más lo malgastamos, ya que hacemos las cosas rápido y mal y no disfrutamos del momento. En un mundo en el que nadie tiene tiempo para nada los primeros perjudicados son los niños, ya que los padres apenas juegan con ellos, los meten en colegios y actividades extraescolares hasta por la noche y les compran juguetes caros para no sentirse culpables.

También quiero destacar que el libro critica sutilmente todo esto de los juegos didácticos y que "todos los juguetes sean para aprender". El autor dice que los juguetes son para jugar, y que hasta sin juguetes se puede jugar y ser feliz siempre que se use la imaginación. Creo que en los tiempos modernos se nos está olvidando que los niños y niñas deben jugar a lo que les dé la gana y debemos dejar de meterles juguetes para aprender inglés, muñecas para las niñas y camiones para los niños, etc. porque les estamos encasillando desde su más tierna infancia. Estoy muy de acuerdo con esta crítica que hace el autor a una sociedad en la que si un niño tiene un amigo imaginario se lo llevan al psicólogo.

Si fuera maestra este sería el tipo de libro que le mandaría a los niños en las lecturas obligatorias (y si pudiera, a los padres también). Como ya he dicho, es una novela entretenida, llena de valores y de valiosas lecciones, y es el tipo de libro que anima a los niños a leer en vez de quitarles las ganas para siempre.

Si tenéis algún amigo o familiar que no lee y queréis meterle en el mundillo literario, haced que se lea Momo.